Te presento a mi mami

“Cuando tengas hijos me entenderás”

Cuando las personas me conocen y se enteran que tengo un hijo, lo primero que me preguntan (después de mi edad y la de Gabriel para sacar sus cuentas) es “¿qué te dijeron tus papás? Y ya he escrito mi historia sobre el tema en un post anterior.

Mi mamá conocía esa frase de arriba, lo que no sabía es que yo la iba a entender tan pronto. A mis cortos 19 años y casi 5 años después entiendo a lo que se refería. Ella sabía lo que iba a vivir, lo que era tener el corazón en la mano y cuánto iba a ser feliz. Y decidió estar a lado mío para acompañarme en eso.

La yeya de Gabriel es ese ser humano que uno ve cuando la conoce. Tal cual lo que proyecta. Es auténtica, divertida, amorosa, sensible y fuerte. También es gritona y la hago renegar. Una combinación diferente.

Es una abuela llena de energía, una abuela chibola y preciosa. Y me atrevo a contar su secreto: Gabriel la cambió. Tiene tres nietos y conforme nacían, su paciencia iba aumentado y su corazón crecía. Pasó de ser mamá de dos a mamá de cinco.

Mi mamá ha sido (y es) mi fortaleza y mi apoyo incondicional en momentos lindos y sobretodo, en los que no me gustaron, pero que nos hizo más fuerte a las dos.

Mi mamá es mi héroe.

Es por quien terminé la universidad, es por quien Gabriel sonríe y siempre anda intacto, es su defensora y quien quiere que sea una mejor mamá que ella. Y yo no sé cómo podría acercarme a ello.

Mi mamá es mi compañera de proyectos, locuras de negocio y yo su eterna aprendiz mete pata.

Es una de mis metas y mi construcción del hoy para ese mañana que tanto soñamos.

Me ha enseñado cosas de la vida desde que tengo uso de razón y una de las últimas es que la mamá perfecta no existe, pero sí la mejor mamá para tus hijos.

Ella lo es para mí.