#NiUnaMenos

Hoy he llorado con muchos testimonios tristes, valientes y llenos de rencor. Me han temblado las manos al entrar a Facebook y encontrar historia tras historia desgarradora, de mujeres con garra que han vuelto a recordar marcas de su niñez y han decidido unirse por lograr un propósito que como país no alcanzamos: ser respetadas.

Hoy he pensado en mi mamá, en mis tías, en mis primas, en mis amigas y en mi sobrina de 12, que desde el momento que salen de la calle están expuestas. He cruzado un puente y subido a una combi más a la defensiva que nunca. Hoy yo no puedo dormir y no entiendo como autoridades, jueces y personas con poder, pueden poner su cabeza en la almohada sabiendo que hay víctimas que viven con terror porque sus agresores están sueltos y ellos fueron cómplices de eso al no condenarlos. 

Hoy en pensado en esas más de 38000 personas unidas por la causa, en las mujeres que han narrado minuto a minuto cada una de sus experiencias, en todas las mujeres del mundo que tienen miedo de salir y vivir tranquilas, en esas mujeres que no pueden ir a trabajar tranquilas y otras que viven con terror en su casa. 

Hoy en pesando en ellas. Y también en mi hijo. He leído testimonios de mamás de niñas que las protegen para que no vivan lo mismo que ellas, para que se amen, valoren cada parte de su integridad y sepan empoderarlas para saber cuándo existe un abuso. Pero no podía dejar de pensar en mi hijo, varón.

No podía quitarme el peso de la enorme responsabilidad que llevo de criar un hijo alejado del machismo, que sepa respetar a cada ser humano y sepa defender lo injusto, lo inmoral y lo incorrecto. Mi cabeza ha dado vueltas pensando en lo mucho que puede influir en él la cantidad de publicidad machista, la maldita sociedad en la que vivimos y cómo yo puedo luchar acompañada de mi crianza. 

Trabajar con el ejemplo, con la coherencia en casa y hacerle saber que NADIE puede humillar a otra persona porque se le antojó y que un abuso no necesariamente es sexual. Soy de la idea que cada quien es responsable de sus actos cuando crece, pero como padres tenemos el deber de forjar cimientos que hagan hombres y mujeres con valores y correctos, que sepan respetar y diferenciar lo bueno de lo peor.

No es solo preocuparnos que mundo le dejamos a nuestros hijos, sino que hijos le dejamos al mundo. 

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Encontrar un tiempo para nosotros

Hoy y muchas veces nos decimos con Alberto Luis lo poco que estamos juntos. Y bueno, podríamos decir que es súper difícil porque vivimos lejos, pero eso no es nuestra principal razón. Hay algo más fuerte que nos hace el tiempo cortito, las horas recargadas de actividades y aumenta el cansancio de nuestro “jóvenes” cuerpos: la paternidad.

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Ser papás nos ha llenado la agenda. Entre santos, play dates, el cine, las visitas al médico, los eventos familiares  y ahora la terapia de Gabriel (que muy pronto les contaré de qué trata) ha dejado muy poco tiempo para nosotros. Y en realidad, nos extrañamos mucho.

Tener un hijo siendo tan jóvenes ha significado que nos esforcemos a manera fugaz para salir adelante y que nos presionemos mucho para ser mejores en cada aspecto. Al mismo tiempo hemos corrido con nuestros cursos para acabar la universidad pronto y no detenernos por nada y en unos días podremos decir que lo hemos logrado.

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Seamos bien sinceros, sin querer ni haberlo buscado… nuestra relación ha pasado a segundo plano. Qué feo, ¿no? En nuestro caso, entre Gabriel, la universidad, LA DISTANCIA y nuestros trabajos hemos tenido la vida hecha un caos y con muy poco tiempo para nosotros. Siempre hemos conversado por largas horas de cualquier cosa… y hoy, uno o el otro se queda seco en plena extensa charla, de verdad, nos sentimos unos ancianos. Salir a bailar es lindo, pero llega una hora que solo te pones a pensar lo que te queda por dormir porque tu hijo ya se va a despertar… y a jugar!!!!

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Dar de nuestra parte ha sido la clave, encontrar huequitos para estar juntos cuando Gabriel duerme, escaparnos al cine, a comer o a lo que sea nos recuerda a esos mejores amigos que siempre hemos sido, nos hace vernos a los ojos y no solo amarnos cuando vemos nuestra familia, o cómo el otro es con Gabriel. Reírnos del otro y de cualquier tontería nos regresa al colegio, planear cosas juntos y poder ilusionarnos como cuando planeábamos todo lo que ahora tenemos nos hace querer estar más el uno con el otro. Nos hace seguir luchando por no perder “la magia” de la que tanto hablan. Encontrar la manera de no dejar de sorprender al otro, de enamorarlo con cada detalle aunque sea el más simple, trabajar nuestra comunicación día a día y darnos tiempo para él y para mí. Sobretodo eso, sé que suena imposible, pero olvidarnos un ratito de que somos papás y ser los amigos de antes, solo los dos. Es medio difícil, pero se puede.

Hoy quiero regalarles una experiencia de la cual nosotros disfrutamos mucho y tuvimos un momento de lo que les hablo. Nosotros la vivimos con Gabriel y por ratos cuando él investigaba el bosque, solo los dos, pero quiero que tú, la disfrutes con tu chico o tu chica los dos solos, así que tengo este regalo para ti:

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Solo debes:

Los ganadores serán publicados el martes 27 de julio y el premio podrá hacerse válido en Agosto. Válido para Lima.

¡Mucha suerte, lo van a disfrutar muchísimo y van a quedar ENAMORADOS del resultado!

Besos,

Milly.