No quiero un hijo machista

Desde hace unos días Gabriel ha cogido una fiebre que jamás pensé le tocaría.. Está muy bien de salud, nada malo, gracias a Dios!!

Más bien, le ha dado esa fiebre de fanáticos.. Se ha pegado mucho con Frozen! Sí! Con esa peli bella sobre unas hermanas, magia y poderes de hielo.

Y, ¿por qué cuento esto? Creo que es normal que los niños se peguen con personajes por épocas.. Primero fue mickey y elmo, luego Toy story, Backyardigans, Hulk.. Y ahora Frozen!

Para mí fue normal.. Unos personajes más.. Pero otras personas no piensan igual que yo… Ni siquiera los mismos creadores de juguetes. Pueden creer que no hay mochilas “para niños” del bello Olaf?? Vas a la tienda y preguntas y te dicen.. Es que es una película de niñas, pues!!! (??????)

Mi hijo es niño y le encanta Frozen.

Es niño y adora jugar a la cocinita con sus compañeritos del nido y me trae feliz lo que prepara.

Es un niño que ve a su papá ayudarme cuando estamos juntos… Que ve a papá barrer, hacer compras y preparar biberones al igual que mamá.

Gabriel sabe que puede jugar con una muñeca y le gusta empujar los coches de juguete llevando al bebé. Él no sabe qué cosa “es para chicas” y qué cosa no… O “eso solo lo hacen las mujeres”

Gabriel está creciendo viendo a su padrino cocinar y a su abuela también.. Sabe que papá lava un biberón, un plato y que cuando él crezca también podrá hacerlo. Por ahora limpia con trapo cuando ensucia algo y nos ayuda con el recogedor.

Él disfruta de muchas cosas que antes se evitaban porque se pensaba equivocadamente que eran cosas de niñas. Mi hijo no sabe diferenciar entre hombre y mujer, muy aparte de las características del cuerpo. No existen tabús para él… ni tampoco ideas de superioridad… No piensa si algunas tareas son o no para él.

Mi hijo seguirá creciendo pensando así. Seguirá disfrutando del fútbol, de hulk, y de cantar “Libre soyyyy” y me dirá todos los días “¿Y si hacemos un muñeco?” Jugará, si es que quiere, con una muñeca algún día siendo el papá y cocinará para mañana más tarde preparar el almuerzo con su yeya y cargar con la misma pureza a su hijo o hija. Gabriel pateará tan fuerte una pelota con papá y dejarán, también, los platos limpios ayudando a la yeya.

Voy a criar a un hijo sin miedo al qué dirán… No le impondré juguetes, gustos ni colores… No le diremos que los hombres no lloran porque es completamente falso… También lo hacen. Trataré hoy y siempre de NO crearle estereotipos, de respetar a los demás y a sí mismo.

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10 cosas que pasas cuando nadie más de tu grupo es papá

¿No te pasa que a veces te sientes diferente, peculiar, raro y el bicho del grupo?  ¡A mi sí! Y más ahora que soy mamá.

Nuestro grupo de amigos casi es el mismo. Alberto Luis y yo somos de la misma promoción.. Tenemos muchos amigos en común pero desde que quedamos embarazados.. Todo cambió! Amigos van y vienen.. Unos se alejan, otros adoran a tu hijo y son tíos bellos pero finalmente a la hora de la hora.. Son tus amigos de siempre!

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PERO!!! Las cosas son ahora distintas como papás y se siente más cuando retomas poco a poco tu vida social.

1. El sueño sale de fiesta contigo       Qué horrible!! Por más chévere que esté la reunión.. El sueño simplemente puede más!! Se te cierran los ojos mirando a la gente bailar y los bostezos son un paso más!

2. Los tacos son tus peores enemigos: todas tus amigas churras bellas y apretaditas caminan regias y cancherazas como sí estuvieran con crocs y tú.. Tú te doblas y no aguantas el taco siete que antes usabas cada fin de semana sin problema.                

3. Una latita de cerveza es toda una caja!: O se te sube a la cabeza al toque como una chiquilla que recién prueba trago.. O te cae mal.. (Estoy exagerando.. Es más de una lata.. Son dos! Y un shot de tequila.. Puaj!)

Pero lo que sí.. Apenas sientes el primer sorbo.. ¡Chau estrés! Qué bien te venía, no? Feliz con tu latita!

4. Tu cuerpo no resiste toda una pichanga: Jajaja!!! Mi chancho mayor bien lo sabe.. Jugar tanto con el chancho menor quita energías, físico y no te alcanza para perseguir la pelota por toda la cancha.. ¡El aire te falta cual viejito!

5. ¿Qué hora es? 9am y tu resaca: no importa que tan divertido la hayas pasado el día anterior.. Tu hijo exige jugar, reír, comer y sobrevivir contigo.. Su padre/madre que pide a gritos retroceder el tiempo y no haber festejado tanto!

6. Tu cuerpo solo no responde a veces: Esto me pasaba en vacaciones.. Tus amigos juergueaban jueves, viernes, sábado y domingo.. Y tú? Tú ni interdiario!

7. “Ya vamos porque sino no vamos a dormir nada”: Estás bailando, ves la hora y sólo sacas tus cuentas de cuánto vas a dormir aproximadamente hasta que tu hijo despierte. Así que ya vamos..

8. No tenemos con quien dejarlo..   Yo no me puedo quejar.. Siempre mi mami está ahí cuando queremos salir y más sí es algo especial.. O simplemente para tener tiempo los dos solos! Pero hay veces que no se puede!!! Que verdaderamente no hay quién lo acompañe y no puedes ir a eso que todos van..

9. Esa six pack equivale a 5 cajas de leche. Es imposible no comparar precios y saber que lo que gastaste en una noche puede ser algo que dure más tiempo para tu hijo.. Pero si puedes darte el gusto.. Hazlo! Sin atormentarte y disfrútalo.

10. Dormir calientitos los tres viendo Toy Story a veces es más divertido (y descansado): Es imposible no pensar así.. Hay veces que la cama, golosinas y tu hijo es lo que provoca.. Lo que te divierte y verdaderamente disfrutas. Es lo más rico! Y más si están los tres.. Y tu cuerpo te lo agradece!

El día de miedo..

Hace mucho quiero escribir un post sobre ese día. Pero tenía miedo. Miedo a qué pueda escribir, qué sentirá mi hijo al leerlo y qué tanto removeré en mí por ese día. El 25 de febrero son tres años desde que me enteré que tendría un bebe. Luego de días de susto, de sensaciones raras y presentimientos.. Decidí hacerme una prueba de embarazo ese 25 en la noche. Me hice la de pis y titubeaba, no podía estar segura así que ese mismo día fuimos a la clínica. Me hice la prueba de sangre aterrorizada por los resultados más que por la aguja (con la que nunca me he llevado bien) Nos dijeron que esperemos DOS horas (dos años, para mí), y así fue. Mientras hablábamos de otras cosas, sólo pensaba en que las horas pasen, en saber, en qué iba a pasar… Como sería todo.. Que era imposible, todavía no. Mi cabeza daba vueltas y mi corazón se aceleraba a mil por hora.. Así como ahora estoy sintiendo con sólo escribir y acordarme del momento..

Luego de una hora y 40 minutos salió un técnico del laboratorio. Lo único que hizo fue decirme: “esta es la cantidad de (hormonas de embarazo, me dijo el nombre correcto pero no recuerdo), así que tienes 5 semanas”. En mi mente solo pasó terror, miedo, angustia y el “no puede ser posible”. Sólo empecé a caminar por toda la clínica. Recuerdo que no dejaba de caminar.. lloraba, decía mil cosas, seguía caminando, me sentaba, me paraba. Y Alberto Luis seguía todo mi recorrido. No podía concentrarme en sus ojos, ni en él. Sólo pensaba en lo que iba a pasar. Salimos de la clínica y yo seguía llorando. Hasta que un amigo que queremos mucho y le pedimos que nos acompañe, me dijo: “Milly, yo puedo entender lo que estás sintiendo. Sólo piensa que no eres la única, Alberto también está pasando por lo mismo”

Luego de todo el tiempo llorando, me callé. Nos quedamos solos y hablamos de qué pasaría con la u, como viviríamos, como decirle a nuestros papás, como ganar dinero y otras cosas que finalmente se fueron sabiendo después de tiempo. Creo que el temor más grande son los papás.. Su opinión, su decepción, su miedo distinto al tuyo. Mis papás atravesaron un momento súper difícil, pero nada de lo que me dijeron luego de, o durante de, puede demostrar tanto el inmenso amor que me tienen. Y ahora a mi hijo. Mi mamá es lo más bendecido que Gabriel puede tener y nuestro más grande apoyo.

Ese día fue angustiante. Lleno de miedos. No sabía en dónde estaba parada, que debía hacer como alumna, como hija, como mujer y ahora como mamá. Era no saber que sería de mí, de mi relación y de todo. Sólo pensaba en que había hecho las cosas al revés, que había sido irresponsable. Por mi mente nunca pasó que me estaba llegando una bendición hasta que mi tío me lo dijo. Mi tío que, con el mismo miedo que yo, me dijo que debía actuar como grande y que mi familia estaría para mí (es lo más cierto que pasó). Yo no estaba sola. Ahora menos que nunca. Alberto Luis estaba igual de asustado, pero no me dijo mucho.. Sólo habló para tranquilizarme. Pero sus actos hasta el día de hoy me hacen sentir el compromiso increíble que tiene con nuestro hijo y la fe que tiene en nuestra familia y en nosotros como padres. Te amo.

Hace tres años mi corazón se paralizó para permitir un segundo latido en mi cuerpo por 40 semanas. Me volví diferente. Despertaba distinto. Creía y pensaba diferente. Mi cuerpo cambió y mi perspectiva de la vida también. Siempre quise tener un bebé, quizás hace tres años pensaba que no tan pronto y en otras circunstancias, pero finalmente lo tuve para mi bien. Para crecer, para conocer el amor más sincero y para sentirme más viva que nunca. Hace tres años estuve asustada de no hacerlo bien, y aún ese susto permanece y sé que me acompañará mucho tiempo. Mi vida cambió mucho, en todos los sentidos posibles y en todas las formas, que ni siquiera sabía que existían.

Hace tres años no lo entendía, pero hoy sé que ese día llegó para empezar con esta vida maravillosa que hoy me dice mamá.

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Milly – 25/02/15