Amor de lejos…

Hola chanchi reboltoso y precioso!!!
Primero que nada quería desearte un ¡feliz día del niño!
A una semana de empezar un ciclo nuevo en la u y tus divertidas mañanas en el nido, te quiero contar cositas que seguramente recordarás recién cuando puedas leer esta cartita llena de cariño.
Estuvimos tres semanas de vacaciones, divirtiéndonos, disfrutando y sobretodo siendo felices con papá. Pronto prometo contarte a detalle todo de cada día, pero por ahora, te escribiré sobre algo que vivimos hace algún tiempo.
Normalmente mis amigos y muchos de los chicos de mi edad hablan sobre lo malo e imposible de las relaciones a distancia, y pocos son los casos que apuestan por algo así. Y bueno, sí. Es complicado, difícil y creo que no es lo ideal. Pero sabes ¿mi amor? Sí cabe la posibilidad de que funcione. Yo lo vivo hace dos años y cuatro meses.. y las cosas siguen andando.
Claro pues, chanchi, estoy hablando de la amistad-amor que tengo con tu papá. El cariño que nos tenemos aún es más fuerte que esas 9 horas en bus que nos separan. Y déjame confesarte, que cada vez que lo veo luego de dos semanas, me siento llena con ese abrazo que estuve esperando tras dos domingos y el fin de semana que está acá o cuando pasamos vacaciones con él, es increíble y no lo cambiaría por nada.
El tiempo se pasa rapidísimo cuando estamos juntos, y largo cuando no.. Lo extraño todos los días y un montón. Las cosas son un poquito difícil, pero luego me pongo en el lugar de ustedes y lo mío es mínimo.
Papá extraña doble; y tú, tú casi no entiendes las cosas. Aunque te juro que a veces me sorprende lo rápido que procesas y comprendes las situaciones con tan solo explicarte bien. Pero igual debe ser mucho más complicado. No puedo entrar a tu cabecita, pero debemos enredarte mucho con todo.
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Sin embargo, debo decirte que lo de ustedes es increíble. Su relación, su complicidad, amistad y el amor que se tienen es lo que me tiene loquita por los dos. Me encanta verlos juntos, matarse de risa y compartir lo que más le gusta. Y aunque me dé pica que muchas veces me quieran dar la contra y por fregarme a él sí le hagas caso, son lo máximo. Cuando están juntos parece que jamás se hubieran separado y supieran tanto el uno como del otro.
Cuando parezco enojada o triste porque me molestan demasiado (sobretodo cuando te pido besito y me dice ño, y le das a él) en realidad, soy muy feliz. Papá siempre ha tenido esa manía de alegrarme fastidiándome, y ahora lo hace contigo como aliado y ya pues, ¿qué voy a hacer?
Verlos es demasiado lindo, con la misma sonrisa, igualita, como si fuera fotocopia. Esa sonrisa que a mí me enamoró en el 2008 y pocas veces se ve, es la misma que día a día me arma la vida.
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El hecho que sean renegonasos, pero que se les quite con un besito o una cosquillita – bueno, a veces, porque otras no hay quien los aguante (mentira jiji) – me hace quererlos más. Tú me recuerdas a papá y papá me recuerda a ti y cuando están juntos es como doble felicidad para mí.
Cada parte de uno la tiene el otro y la relación que llevan a distancia (y cuando están juntos) funciona tan bien. Y es un amor que de lejos o cerca, es interminable.
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Esta distancia pronto va a terminar, pero ese amor de ustedes dos es el que jamás se va a romper, el que nos hace crecer como familia y nos saca adelante día a día. Es lo que a mí me da fuerza, me da alegría y me hace agradecerle a Dios por todo. Porque a pesar de probarnos con la lejanía, me ofrece todo lo que tengo. Sentir cerquita a papá cada vez que lo necesito es como olvidar que no lo tenemos aquí, porque siempre está a su manera, ayudándome.
Tú y él son los fuertes y quienes me enseñan mucho.
Todo lo que siento cuando los veo juntos, o cuando los tengo a cada uno lejos es infinito.
Tú y él son la mejor prueba del mundo que las relaciones a distancia funcionan y muy bien.
Y las familias también.

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